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Y ahora un _buen_ consejo: La verdad sobre si merece la pena o no sólo la tienes tú. La tesis doctoral es un camino difÃcil, cierto, pero reconforta más o menos en la medida en que estés convencido. Pero recuerda que lo importante no es llegar al final del camino, sino recorrerlo. Si no te convence el camino y sólo te gusta la recomensa final, lo mejor es no empezar; pero si aún con lo difÃcil que es, eres capaz de disfrutar del camino, con sus más y sus menos, (se puede hacer, te lo aseguro), merece la pena luchar por ello. Ãnimo en cualquiera de los dos casos.
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