|
Chicas, chicas... A ver, tĂłmenlo como regalo de casamiento. En lugar de una licuadora o un juego de sábanas, le regalan a los novios un pedacito de la fiesta. Porque cuando los invitados pagan tarjeta no hacen regalos, obvio. Yo no voy a fiestas por compromiso, pague o no la tarjeta. Si voy, es porque los novios son amigos,y si son amigos, no me parece mal colaborar con ellos. En lo que sĂ coincido es en la "berretez" de la mayorĂa de las fiestas; eso es lo que más duele, pagar de más por algo que no lo vale.
|